Los estrechos marítimos son y han sido claves geopolíticas

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El Dr. Damian Valdez es profesor asociado de Historia en la Universidad de Cambridge. Es licenciado, máster y doctor en Historia por la misma universidad.

Damian Valdez en Board of Advisors | Cambridge MENAF.

El profesor Valdez escribe este interesante artículo/ensayo “Chokepoints are the true crossroads of history” en Engelsberg Ideas que digitalmente ofrece colaboraciones de pensadores y expertos sobre historia, cultura y política. El tema -como es sabido- está de plena actualidad con la guerra de Irán y el cierre del estrecho de Ormuz, que pone de manifiesto la fragilidad donde se mueve la estrategia en todas sus variantes y especialmente el comercio mundial. Pero así ha sido a lo largo de diversas épocas históricas. Los estrechos marítimos (Ormuz, Malaca, Gibraltar, Suez, Dardanelos, etc.) son decisivos en la historia mundial porque concentran comercio, poder militar y rivalidad geopolítica. El artículo sostiene que la historia mundial no solo la determinan los grandes océanos, sino también de forma especial los “cuellos de botella” marítimos, donde se cruzan imperios, religiones y rutas comerciales. Como bien señala el profesor Valdez, los estrechos permiten mover armadas, condicionan guerras, sirven como instrumentos diplomáticos, y pueden alterar el equilibrio mundial.

Curiosamente no figura Gibraltar. El grupo que genera la imageninforma sobre temas de logística global y comercio internacional.

En sus propias palabras -traducción Google-: El desafío y la oportunidad que ofrecen los mares y océanos del mundo se han asociado con frecuencia a su inmensidad; sirvieron de telón de fondo para las hazañas de Cristóbal Colón y Fernando de Magallanes , quienes recorrieron grandes distancias en busca de tesoros, salvación y dominio. Pero la estrechez del mar entre dos puntos de tierra que sobresalen también ha planteado desafíos y ofrecido oportunidades tan significativas como las de la distancia. Para llegar al océano Pacífico desde el Atlántico, por ejemplo, Magallanes tuvo que navegar a través de un conjunto complejo y peligroso de estrechos canales en el extremo sur de América, un estrecho que ahora lleva su nombre.

Imagen de Air Europa del estrecho de Magallanes.

En el siglo XV, los exploradores chinos como Zheng He ya comprendían el valor estratégico de Ormuz y Malaca, aunque China no consolidó un dominio duradero allí. Los portugueses transformaron radicalmente el equilibrio del Índico. Vasco da Gama abrió la ruta marítima hacia India. Portugal intentó controlar tres puntos clave: Ormuz, Malaca, y Bab el-Mandeb (entrada al mar Rojo). La expansión portuguesa chocó con el Imperio Otomano musulmán. Durante años se produjó un choque entre las religiones cristiana y musulmana que acaba marcando la estrategia de rutas marítimas por el mar Índico y el mar Rojo.

Los otomanos y los portugueses libraron una larga lucha por controlar las rutas marítimas del Índico y del mar Rojo. Más tarde en el siglo XVII, holandeses y británicos desplazaron a portugueses y españoles. Pero pronto los marineros ingleses comenzaron a disputar el dominio neerlandés y portugués en el océano Índico. Gran Bretaña construyó un sistema global de bases navales y puntos estratégicos: Gibraltar, Malta, Adén, Suez, Ormuz y Singapur. La hegemonía británica se sustentaba en el control de estos pasos marítimos. Especialmente el Canal de Suez fue clave para conectar Europa con India y Asia. Estados Unidos ascendió como potencia global gracias, entre otras cosas, al Canal de Panamá, que revolucionó la movilidad naval entre Atlántico y Pacífico.

Los estrechos turcos (Bósforo y Dardanelos) tuvieron un papel central en la rivalidad entre Rusia y Austria, asi como en las causas de la Primera Guerra Mundial, y en la campaña fallida de Gallípoli liderada por Churchill.

Durante la Guerra Fría, Suez simbolizó el declive imperial británico. El estrecho de Taiwán se convirtió en escenario de tensión nuclear entre China, EE.UU. y la URSS.

La tesis central del artículo es tratar de recordar que los estrechos determinan el poder mundial tal y como expresa el profesor Valdez: Ahora, con la guerra asolando Oriente Medio, los puntos estratégicos vuelven a estar en el punto de mira geopolítico. Como palancas del poder mundial y como moneda de cambio cargada de valor comercial e imbuida de fervor religioso, estas casualidades geográficas son tan influyentes hoy como lo fueron en 1507, cuando los portugueses llegaron por primera vez a Ormuz.

El actual conflicto iraní pone de manifiesto esta misma situación, como si el tiempo no hubiera pasado. Hace exclamar a Donald Trump a las autoridades iraníes [ a Irán]: «¡abra el maldito estrecho!».

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