El profesor Pavel Sidorenko Bautista, analiza la profunda transformación que está experimentando Google como consecuencia de la integración de la inteligencia artificial generativa, especialmente a través de Gemini. Su tesis principal es que el buscador deja de ser un mero intermediario entre el usuario y la información para convertirse en el protagonista del proceso de búsqueda. Me lo había explicado -hace ya unos meses- un amigo que trabaja en una compañía muy importante de comunicación publicitaria. Sin embargo, me quedé en el planteamiento marketiniano que supone para las empresas el fin de la lucha por el posicionamiento en los primeros puestos de los buscadores. Pero es algo más profundo como lo intenta reflejar el encabezamiento de esta entrada.

Durante décadas, Google se limitaba a ofrecer una lista de enlaces para que el usuario encontrara y contrastara información. Con la IA generativa, el buscador sintetiza directamente la información y presenta respuestas elaboradas. El resultado es que ya no se indexan contenidos sino que se generan conocimientos resumidos. La IA analiza múltiples fuentes en segundos y redacta una respuesta personalizada. Puede crear tablas comparativas, esquemas, diagramas y resúmenes visuales. Los usuarios obtenemos una respuesta inmediata sin necesidad de visitar las páginas originales.

Como consecuencia ya no se contrastan fuentes y se construyen conclusiones. Los usuarios consumimos las síntesis elaboradas por el algoritmo, lo que reduce nuestro papel activo en la búsqueda de información. La búsqueda se vuelve conversacional. Desaparecen en gran medida las búsquedas basadas en palabras clave. Los usuarios pueden dialogar con el buscador mediante preguntas sucesivas, aclaraciones o cambios de enfoque, en una interacción modal que abarca textos, imágenes, documentos, vídeos o pestañas del navegador.

Google incorpora sistemas capaces de actuar de forma autónoma en segundo plano. Estos agentes pueden monitorizar precios, buscar productos, planificar viajes o analizar compatibilidades técnicas. La búsqueda, como bien señala el profesor deja de ser una acción puntual para convertirse en un proceso continuo. Ya que as respuestas se adaptarán al historial, contexto y perfil de cada uno de nosotros como usuarios. O sea que dos personas que formulen la misma pregunta pueden recibir respuestas distintas. La personalización puede aumentar las cámaras de eco informativas. de tal manera que surgen dudas sobre los sesgos de los algoritmos y la transparencia de los sistemas volviéndose más ópacos.
La gran novedad es que Google deja de ser un buscador como tal, puesto que dirige al usuario hacia la información. Se ha convertido en un asistente que la interpreta, resume y presenta directamente. Las razones, aunque no son explícitas, son defender su modelo de negocio. Un sector muy amplio de la población, comenzando por los más jóvenes, utiliza como buscadores a las aplicaciones de inteligencia artificial generativa que son, en realidad, un asistente conversacional con IA.
Por tanto es muy necesario leer y entender la primera Encíclica de León XIV. Como Diego Garrocho nos encontramos ante uno de los textos morales e intelectuales más ambiciosos de nuestro tiempo. El autor sostiene que el Papa pretende actualizar la Doctrina Social de la Iglesia ante los desafíos contemporáneos, especialmente la inteligencia artificial, la guerra y la creciente deshumanización de la sociedad. León XIV se dirige a toda la humanidad cristiana y no cristiana que sea sensible a los valores del bien, la verdad y la belleza. Como continuidad con la tradición social de la Iglesia, analiza la gran novedad histórica que supone la irrupción de la inteligencia artificial. Como escuchaba hace unos días en una conferencia supone un invento -aunque sus comienzos partan desde 1950- superior al de la rueda.

La encíclica reivindica principios clásicos de la doctrina social: solidaridad, subsidiariedad, destino universal de los bienes y atención preferente a los pobres desde la protección de los migrantes a la defensa de los más vulnerables. El texto no puede encasillarse en categorías políticas. Combina la crítica a la desigualdad con la defensa de la libertad personal.
León XIV advierte que el progreso tecnológico no implica necesariamente progreso moral. La IA puede aumentar la desigualdad, concentrar el poder, generar sesgos y diluir responsabilidades. Y por tan es necesario una reflexión ética de profundo calado. León XIV trata de defender la vulnerabilidad humana frente al transhumanismo y la obsesión por la eficiencia. La dignidad humana no depende de la capacidad, la productividad o el rendimiento. El Papa León XIV recupera el llamamiento de Pablo VI: «¡Nunca más la guerra!». Considera que muchos conflictos esconden intereses económicos injustos. También reclama reducir la agresividad verbal, la polarización y las llamadas guerras culturales.

El diálogo aparece como condición imprescindible para reconstruir la convivencia. Frente a los problemas globales como la IA o las guerras, reivindica las pequeñas acciones cotidianas de justicia, solidaridad y servicio en relación con nuestras personas más próximas. La encíclica sostiene, en definitiva, que el gran reto de nuestro tiempo no es únicamente tecnológico o político, sino profundamente antropológico: cómo seguir siendo plenamente humanos en una época fascinada por la tecnología, el poder y la superación de los límites humanos. Magnifica humanitas hay que leerla una primera vez y volver a hacerlo una segunda para sacarle todo el provecho. Sugiero leer previamente este artículo de Clara Fontán publicado en Aceprensa. También recomiendo ver y escuchar este impresionante video de un experto en la materia que dialoga con la IA sobre la encíclica:


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