Los españoles existían antes que España

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Esta frase, que abre esta entrada, pertenece a Alejando Salafranca en su libro Cinco aportaciones de España al humanismo. Sostiene que la identidad española es anterior al nacimiento de España como Estado-nación moderno. Lo explica, entre otras razonamientos, al comparar leste proceso con el de las naciones europeas como Alemania e Italia: primero existieron comunidades culturales e históricas y después como Estados nacionales. La continuidad histórica de España hunde sus raíces en la Hispania romana, el reino visigodo, los reinos cristianos medievales y la Monarquía Hispánica. Aunque las estructuras políticas cambiaron a lo largo de los siglos, existió un sentimiento de pertenencia histórica que sobrevivió a esas transformaciones. La España contemporánea surge con el liberalismo del siglo XIX y la construcción del Estado moderno. Sin embargo, se apoya sobre una tradición histórica y cultural mucho más antigua.

Tomado de Pinterest.

La obra presenta cinco ensayos divulgativos sobre figuras de la cultura hispánica que realizaron aportaciones decisivas al humanismo y a la tradición intelectual de Occidente. El autor evita el aparato académico para acercar estos personajes al gran público. Salafranca prefiere hablar de «las Españas» para abarcar la pluralidad histórica de realidades políticas y culturales que conforman la tradición hispánica. Los protagonistas del libro pertenecen a distintas épocas y contextos, pero todos comparten una raíz cultural hispánica. El libro pretende recuperar cinco aportaciones humanistas poco conocidas por el imaginario colectivo español. Busca combatir el desconocimiento de la propia tradición cultural y el complejo de inferioridad frente al predominio cultural anglosajón. Uno de los aspectos más comentados es su voluntad de poner en valor contribuciones españolas frecuentemente olvidadas. La obra sostiene que la llamada «leyenda negra» ha oscurecido logros culturales, jurídicos y educativos de la tradición hispánica, especialmente en ámbitos como los derechos humanos, la educación y la reflexión política. El autor no limita el concepto de humanismo al movimiento renacentista. Considera humanistas a quienes fueron capaces de fundamentar los valores más elevados de la civilización occidental para ponerlos al servicio del bien común y de la dignidad humana. Entre ellos figuran Antonio de Nebrija, Cardenal Cisneros, Francisco de Vitoria, Vasco de Quiroga, Bernardino de Sahagún, los constituyentes de Cádiz y Francisco Giner de los Ríos.

La imagen representa el juramento de la Constitución de Cádiz de 1812, conocida popularmente como «La Pepa».

La biografía de Antonio de Nebrija es especialmente interesante por las descripciones de los lugares en los que se desenvolvió su vida junto a la narración de los hechos. Uno de los ejemplos clave fue la composición de la obra Introducciones latinae que tranformó la enseñanza del latín en su época: El primer tiraje de las Introductiones de Nebrija, de mil ejemplares, se agotó de inmediato, lo que, si en un libro universitario, aun en el siglo XXI, sigue siendo una hazaña, imaginemos lo que implicaba en pleno siglo XV, en el que la imprenta estaba en pañales, la inmensa mayoría de la población era analfabeta y las infraestructuras de transporte y distribución eran muy precarias. […] se reimprime en 1482, 1483 y 1485, y tendrá siete reimpresiones más en el resto del siglo XV y cuarenta en el siglo XVI. Como Nebrija sigue revisando su obra, se volverían a editar las Introductiones en una versión más extensa que la original en 1499: «Arte gramatical con comentario, revisada por el autor mismo, que estuvo presente en la impresión, y corregida concienzudamente». Por fin la reina Isabel de Castilla impulsa la Gramática castellana que es destacable por su publicación temprana y porque es señal de la madurez de la lengua castellana a fines del siglo XV, y porque en el futuro dará pauta y cauce a su desarrollo. El resto de los méritos cantados por los trovadores nacionalistas de los dos últimos siglos son, como todos los hitos nacionales, bajezas identitarias del presente que instrumentalizan grandes obras del pasado. En ese momento las biografías de Cisneros y Nebrija se encuentran a través de una firme amistad: a la obra de Nebrija está ligada la del Cardenal Cisneros, quien afrontó la mayor empresa bibliográfica del Humanismo castellano, la Biblia políglota, y fundó además la universidad más moderna de su tiempo, la de Alcalá de Henares.

Francisco de Vitoria unió perfectamente la teologia tomista con la humanista sin rehuir las cuestiones candentes de su tiempo como el derecho de las Indias descubiertas.

La Escuela de Salamanca.

Como señala el autor, su pensamiento se realiza en torno la Escuela de Salamanca: Nunca fue una escuela estructurada como tal, pero no cabe duda de que, en torno a Francisco de Vitoria, una constelación de teólogos de la universidad salmantina creó un corpus de pensamiento que sentó las bases del derecho internacional moderno. Desde sus discípulos más cercanos hasta los pensadores cada vez más alejados del maestro en el tiempo, todos esos teólogos mantienen una extraordinaria cohesión ideológica basada en el humanismo y la modernidad renacentista. […] Fue un renovador revolucionario. Trastocó la escolástica, transformó la teología, encumbró el derecho natural y lo vinculó indefectiblemente con el de gentes, puso el pensamiento tomista en el centro del quehacer teológico, y leyó con un nuevo enfoque crítico a todas las fuentes, empezando por el mismísimo Aristóteles. Conviene señalar que Isabel la Católica en su testamento de 1504 había previsto proteger los derechos de los indios reespecto a la propiedad de sus tierras y la prohibición de la esclavitud.

Vasco de Quiroga fue un jurista, un humanista y un cristiano insigne: Hay que destacar dos momentos muy significativos en estos años de oidor [cargo judicial importante] en México. El primero fue su férreo posicionamiento contra la esclavitud de los naturales, y el segundo su prematura manifestación de que, en su calidad de funcionario del rey, sentía el peso de honrar lo mandado en las bulas papales, que sólo daban legitimidad a la presencia hispana en Indias si se fundaba en la cristianización de los naturales. Por ello, como jurista, como castellano, como oficial del rey y como cristiano, entiende que su labor no es únicamente impartir justicia, sino que su deber se extiende a desterrar todo aquello que entorpezca la labor hispano-cristiana en las Indias, y, en consecuencia, combate frontalmente en su obra Información en Derecho de 1535 a aquellas «gentes codiciosísimas que acá pasan y allá informan». Quiroga fusionó en uno solo los tres cabildos: el de los españoles, el de los naturales y el de los eclesiásticos. Así, Mechuacan se convirtió en la primera ciudad mestiza de Norteamérica, el primer cabildo de república mixta, la primera república multiétnica y multinacional.

Tata Vasco se acerca a la santidad al ser nombrado “venerable” en 2019.

De imperio a nación es el encabezamiento que antecede al análisis de la Constitución de Cádiz: Entre 1810 y 1812 el experimento político gaditano trató de dejar atrás una civilización política y social levantada durante por lo menos un milenio. Ese fue el tamaño del reto de los constituyentes doceañistas. En aquellas Cortes reunidas en precario, en la isla de León, en una Cádiz asediada por la Grande Armée, abrumados por el desmoronamiento de la legitimidad monárquica, puesta en duda por primera vez a raíz de la tragedia de Bayona, y con el sonido de los primeros síntomas de descomposición de la lealtad de la España americana, los diputados provenientes de todos los rincones de las Españas —el plural no es una floritura arcaizante sino el signo claro de que por primera vez acudían diputados, titulares o suplentes de todos los territorios de la Monarquía— se dieron a una triple tarea cuya observación, constatación y resultados deja atónito a cualquiera, dos siglos después. Como dice el autor estamos ante una revolución liberal sin revolución que, como consecuencia, no fue posible llevar a la práctica.

Cortes de Cádiz 1810-1814 – Congreso de los Diputados

Por último, analiza el legado de Giner de los Ríos en el tiempo a través de la Institución Libre de Enseñanza que se apoyó en los pilares de la Residencia de estudiantes de la que tanto se hablará en 2027 y de la Junta de Ampliación de Estudios. Su legado principal en el ámbito académico fue la defensa de la libertad de cátedra y como militante activo luchó a favor de la prohibición de la esclavitud a través de la Asociación Abolicionista Española.

El libro tiene un gran interés por los humanistas seleccionados. Hay que añadir la magnífica fluidez narrativa y expositiva. El autor se sumerge en el personaje sin necesidad de controntar análisis y opiniones con anotaciones como corresponde a un ensayo. Su visión se centra en el humanismo que ha sido capaz de generar espacios de cultura y libertad. Al tiempo que refleja la evidencia de tales postulados en Hispanoamérica esencialmente en México.

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