¿Podría Japón dar el paso hacia el armamento nuclear?

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En 2025 se han cumplido ochenta años de las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki.

El título de esta entrada es una de las cien interrogaciones que Valerie Niquet se hace en el libro titulado Japón en 100 preguntas ¿Un modelo en decadencia?

El sistema político japonés se resiste a evolucionar ante las cisrcunstancias desafiantes que rodean su territorio en todos los aspectos. De tal forma que es difícil expresar que Japón está en consonancia con la Europa actual. Es un país muy dificíl de delimitar con exactitud geográfica. Está constituido por un conjunto de islas que se exponen a catástrofes naturales especialmente terremotos con los correspondientes tsunamis.

Imagen de la CNN: El 11 de marzo de 2011 un potente terremoto de magnitud 9,1 se produjo a 371 kilómetros al noroeste de Tokio, con una profundidad de 24 kilómetros que afecto a varios reatores nucleares de la zona.

La sensabilidad religiosa de los japoneses se percibe en sus relaciones sociales, junto con su sentido estético que hace compatible su capacidad de imitación al tiempo que la de innovación. El primer conjunto de preguntas trata de desentrañar los rasgos esenciales de la civilización japonesa a lo largo de su historia. De esa forma llegamos hasta el año 1930 en el que se desarrolló el militarismo. El ejército impone sus decisiones ante un sistema político corrupto. El asunto se complica con la alianza que establecen con la Alemania nazi (1936) y la Italia de Mussolini (1937). Los hechos posteriores son sobradamente conocidos. Dos vocablos nos recuerdan la tradición militar samuráis y kamikazes. Los kamikazes (atacantes suicidas) proceden de la guerra contra el Imperio mongol en el siglo XII. No conviene confundir a los kamikazes con terroristas puesto que sus objetivos -unicamente militares- se realizaban a través de aviones pilotados por ellos mismos hasta estrellarse contra barcos estadounidenses.

Los samuráis (siglo X) eran maestros guerreros elegidos dentro del budismo zen. Tienen un código de honor que se desarrolla en la lealtad, disciplina y dominio de la katana (espada) y del arco. En 1868 los samurais como casta guerrera fueron abolidos y reemplazados por un ejército modernizado. En cuanto a la cultura, lo japoneses establecen una continuidad con su pasado en las prácticas religiosas. La profesora Niquet comenta que se producen reflexiones intelectuales basadas en la propia identidad de una forma edogámica.

Tokio tiene 14 millones de habitantes

Por una parte, su cultura trata de defenderse de las influencias exteriores al tiempo que, por otra parte, consideran que su cultura es superior a la de un universalismo occidental en declive. Pero conviene tener en cuenta lo siguiente: Esta doble faz no ha desaparecido tras el final de la Segunda Guerra Mundial. Único país asiático miembro del G7, Japón es calificado a menudo como “occidental”, a pesar de su posición geográfica. Aparece en la cumbre de la modernidad y de la occidentalización, siendo al mismo tiempo profundamente “japonés”. Así, desde finales del siglo XIX, muchas palabras extranjeras, sobre todo inglesas, se han integrado en la lengua japonesa, pero su transcripción suele pasar por tal transformación, que apenas son reconocibles en la lengua de origen.

Cumbre del G7 en Hiroshima

Otros asuntos son tratados en el apartado de cultura japonesa como las geishas, las ceremonias del té, el origen de los mangas y el cine japonés que sigue la adaptación de grandes éxitos procedentes de los mangas y de los videojuegos al margen otras tendencias del cine occidental.

En cuanto a las referencias sociales, cabe decir que la tasa de suicidios ha disminuido en los últimos años de tal manera que hay 25 países por encima de sus números. Otro tema preocupante son las depresiones que en opinión de la autora no reciben la atención suficiente. En el espacio masculino señala la autora lo siguiente: El Ministerio de Salud japonés define a los hikikomori como personas —en su mayoría hombres— que han permanecido encerrados durante más de seis meses. A diferencia de los “evaporados”, los hikikomori no desaparecen para la administración; se retiran de la sociedad negándose a salir de su habitación o de la casa. Su número alcanzaría varias centenas de miles de personas (540 000) según las autoridades japonesas, con una edad media de 31 años, que sigue en aumento. Las mujeres japonesas no han roto su techo de cristal dentro de la escala social. Únicamente un 8% del profesorado universitario son mujeres. Tan solo un 13% ocupan un alto nivel directivo en las empresas. Cabe deducir que las tradiciones japonesas en cuanto al papel de la mejer en la sociedad pesan mucho en esta cuestión. Sin embargo, la caída de la tasa de natalidad -1,45 niños por mujer en 2015 no llega a los mínimos para el reemplazo generacional.

Los matrimonios han bajado y como consecuencia los hijos: Esta caída de la natalidad ha tenido como principal consecuencia una disminución de la fuerza de trabajo. El número de personas en edad de trabajar —entre los 15 y los 64 años— disminuyó a los 75 millones en 2019 y la caída sigue acelerándose. La clase media en Japón tiende a consolidarse dentro de una tradición donde no gusta la ostentosidad -con matices- de los ricos: En todo caso, según los estudios, en 2030, la clase media japonesa —la más numerosa y con mayor poder adquisitivo de Asia— tendrá un ingreso medio de 52 000 euros anuales. Se mantendrá así en segunda posición, detrás de Estados Unidos pero por delante de Alemania, Reino Unido y Francia, donde la clase media sufre una tasa de paro muy elevada, una disminución de ingresos y una división geográfica que limita el acceso a una educación de calidad. Respecto a la economía, la deuda pública en 2024 ha llegado hasta el 263%.Aunque estas cifras producen alarma, la situación financiera de las empresas es sólida. En cuanto a su peso financiero internacional se sitúa en igual posición que las democracias occidentales. La autora se pregunta si el made in Japan es sinónimo de calidad: La noción de calidad es, en efecto, un elemento esencial del sistema de producción japonés y forma parte de la imagen positiva del país. Antes de la industrialización, la tradición del artesanado ponía el acento en la perfección del gesto y la calidad de los productos. Por lo demás, el consumidor japonés es particularmente exigente, rechazando todo lo que no esté bien fabricado o sea poco práctico. Puede añadirse que la calidad convive con la innovación en un binomio bastante importante.

La importante gestión de calidad de la industria japonesa.

Japón es una democracia con una Monarquía constitucional y la correspondiente división de poderes. El 95% de los japoneses (2017) consideraba que la democracia es el sistema más adecuado para el funcionamiento de una sociedad.

El emperador Naruhito

Pero algunos escándalos políticos recientes han provocado recelos con el sistema. En las relaciones exteriores se analizan de forma bastante profunda las relaciones entre China, Corea del Sur, India y especialmente con Rusia. La diplomacia con Rusia había avanzado mucho hasta la invasión de Ucrania. La alianza con las potencias occidentales en cuanto a sanciones a Rusia hacen imposible llegar en la actualidad a tratados de colaboración. Japón tiene una relación con Africa que viene desde hace bastantes años. Pero la competencia con China es complicada. China ofrece préstamos con menos condiciones y menos burocracia. En cuanto a su potencia militar, Japón se encuentra en el décimo puesto mundial con un equipamiento semejante al de Francia. Excepto en lo que se refiere al armamento nuclear.

A partir de 2022 Japón permite a su ejército realizar ataques preventivos.

Al haber recibido dos bombardeos atómicos, la opinión pública es contraria a la fabricación de bombas nucleares. Aunque tiene la capacidad previa para desarrollar estas armas: El armamento nuclear sigue siendo un tabú profundo para la opinión pública y la mayoría de los movimientos políticos, aun en el seno del PLD. Por otra parte, el desarme nuclear y la lucha contra la proliferación constituyen uno de los pilares de la diplomacia japonesa al que Tokio no está dispuesto a renunciar. Por último, la nuclearización del país podría tener efectos desestabilizadores en Asia, provocando inevitablemente la oposición de China y Corea. Japón, a pesar del obstáculo de la insularidad, puede jugar un papel importante en el escenario estratégico mundial aunque para ello tiene que evitar uno de sus lastres fundamentales -ya comentado- como es el exceso de burocracia.

Burocracia japonesa

No se pierdan la lectura de este interesante libro. Se lee rápido y se entiende muy bien con el sistema de preguntas y respuestas.

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