¿Cómo ver lo invisible?

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La imagen que encabeza esta entrada presenta a Javier Viver declamando. Conocí a Javier (Madrid, 1971) al final del siglo pasado, puesto que tuve ocasión de contratarle como profesor de fotografía en la universidad donde trabajaba, aunque sus ojos expresaban una ilusión más profunda que consistía en que empezaramos a impartir el grado de Bellas Artes. No fue posible, ya que carecíamos del espacio necesario y de los medios económicos para iniciar el proyecto. Lo único que teníamos, pues, eran ganas e ilusión. No puedo imaginar qué hubiera sido de Javier si hubieramos encontrado el espacio necesario. Empezaba Javier a esculpir sus primeras obras y a ser reconocido por ellas. Su obra, en términos generales, aborda cuestiones universales como el cuerpo, el sufrimiento, la memoria, la belleza o la trascendencia. Hay dos esculturas icónicas como son Madre de Hakuna (2017) y Bella Pastora, así como el libro fotográfico Révélations. Iconographie de la Salpêtrière (2015), distinguido con el Premio al Mejor Libro de Arte del Ministerio de Cultura. Pero también conviene recordar otras esculturas como Our Lady of Protección en Kitui, Kenia o Santa María de la Paz en Shangai, China. El texto de esta entrada me lo ha inspirado la excelente entrevista realizada por la periodista y columnista Ana Zarzalejos Vicens en Aceprensa, portal de noticias y análisis.

https://iesucommunio.com/bella-pastora/

Javier Viver es una apasionado del arte y de su transmisión. Desde 2020 impulsa el Observatorio de lo Invisible, un encuentro anual que reúne en el monasterio de El Escorial a artistas, músicos, escritores, arquitectos y filósofos para reflexionar sobre la relación entre la creación artística y la experiencia espiritual. La iniciativa parte de la convicción de que, aunque el lenguaje religioso haya perdido presencia pública, las grandes preguntas que inspiraron el arte —el sentido de la vida, el sufrimiento, la belleza o la esperanza— siguen presentes en la creación contemporánea.

Imagen del Observatorio en la edición de 2025. Javier Viver se encuentra a la izquierda de la imagen.

Según Viver, buena parte del arte actual continúa dialogando, consciente o inconscientemente, con la tradición simbólica del cristianismo, una de las principales fuentes culturales de Occidente. El Observatorio nació precisamente con el propósito de recuperar ese diálogo entre la Iglesia y los artistas, una relación que, a su juicio, se había debilitado durante los siglos XX y XXI. La iniciativa busca crear una comunidad de creadores que encuentre en el patrimonio espiritual y artístico una fuente de inspiración para desarrollar propuestas nuevas y originales.

Javier Viver en plena acción escultórica

El proyecto, concebido inicialmente como una experiencia de convivencia entre artistas tras la pandemia, dio lugar a numerosas colaboraciones, publicaciones y proyectos culturales, confirmando la fecundidad del encuentro entre personas de distintas disciplinas. Viver defiende también la importancia de la figura del maestro en la formación artística y considera que reunir a creadores con referentes como Antonio López favorece un intercambio espontáneo de ideas y experiencias difícil de sustituir.

El pintor Antonio López fotografiado en El Escorial con motivo de su visita al Observatorio en 2025

El distanciamiento entre el arte contemporáneo y lo religioso no responde únicamente a la secularización, sino también a una actitud defensiva de la propia Iglesia, que en ocasiones se refugió en formas artísticas del pasado en lugar de dialogar creativamente con la cultura contemporánea. Frente a ello, el Observatorio pretende reconstruir ese vínculo histórico entre fe, cultura y creación artística, convencido de que la experiencia estética posee una singular capacidad para expresar las preguntas más profundas del ser humano.

Viver sostiene que la experiencia estética posee una capacidad singular para hacer presentes las grandes verdades de la existencia y favorecer una auténtica transformación personal. Por ello considera esperanzador que comiencen a surgir iniciativas interesadas en recuperar el diálogo entre creación artística y espiritualidad.

El arte paleocristiano en las catacumbas: síntesis de la fe cristiana

La secularización y las vanguardias influyeron en el distanciamiento, pero también la propia Iglesia respondió con temor a los cambios culturales, refugiándose con frecuencia en modelos artísticos del pasado y perdiendo capacidad creadora. Frente a ello, Viver recuerda a figuras como Gaudí, capaces de renovar el lenguaje artístico desde la inspiración cristiana.

El papa León XIV bendice la Torre de Jesús de la Sagrada Familia. Fuente: noticia de Antena 3 Noticias (10 de junio de 2026). https://www.antena3.com/noticias/sociedad/video-espectaculares

Para Javier, el arte es un aliado fundamental de la misión de la Iglesia porque permite expresar el misterio sin reducirlo a una explicación cerrada. El artista participa de la capacidad creadora propia del ser humano y no debe quedar subordinado a una función meramente didáctica o catequética. De ahí que defienda un diálogo abierto entre Iglesia y creadores, basado en la libertad artística y en la convicción de que ninguna obra ni ninguna exposición agotan el significado de la realidad, sino que ofrecen una interpretación siempre abierta a nuevas miradas. Advierte de que, en el ámbito de la curaduría(conservación y supervisión de bienes artísticos o culturales, espe-cialmente para su eventual exhibición), existe el riesgo de que el comisario utilice las obras para sostener un discurso propio, atribuyendo a los artistas intenciones que no siempre comparten. Frente a ello, defiende distinguir claramente entre la interpretación del comisario y el significado que el autor quiso dar a su obra.

Como ejemplo, cita el caso de una fotografía de Paula Anta cuya iluminación dorada evocaba la tradición de los iconos bizantinos. Aunque la artista no había buscado conscientemente esa referencia, reconoció que esa interpretación revelaba un vínculo inesperado con una tradición simbólica que enriquecía la comprensión de su trabajo. Para Viver, este tipo de lecturas pone de manifiesto que artistas de sensibilidades muy diversas siguen planteándose preguntas semejantes y que el diálogo entre el arte contemporáneo y la tradición cristiana puede resultar extraordinariamente fecundo.

Con ese mismo propósito, el Observatorio de lo Invisible promueve espacios de reflexión abiertos al debate y alejados de los discursos dominantes en el mundo del arte. El objetivo no es sustituir una hegemonía por otra, sino favorecer un clima intelectual en el que puedan convivir interpretaciones diversas y exista una verdadera libertad para discrepar y explorar nuevas perspectivas. Es muy interesante la respuesta que ofrece a la pregunta de mezclar lo religioso con lo secular como es el caso de Rosalía o C.Tangana. Considera que artistas como Rosalía o C. Tangana recurren a símbolos religiosos porque forman parte del imaginario cultural y expresan preocupaciones humanas universales. Elementos como el confesionario, el botafumeiro o una catedral mantienen una gran fuerza simbólica incluso fuera de su contexto religioso y pueden inspirar nuevas creaciones. A su juicio, estas apropiaciones reflejan la persistencia de la tradición cristiana en la cultura contemporánea. En cambio, considera que otras iniciativas, como el cartel del Cristo de la Semana Santa sevillana, responden más a una estrategia de marketing basada en la provocación que a una auténtica propuesta artística.

Finalmente, para el artista Viver, “lo invisible” engloba las grandes preguntas que acompañan al ser humano: el sentido del sufrimiento, el deseo de justicia, de paz, de belleza o la búsqueda de un significado para la existencia. El arte no ofrece respuestas definitivas, pero sí hace visibles esas realidades profundas a través de imágenes, la música o la creación artística. Para Viver, esas inquietudes siguen presentes en los artistas contemporáneos, aunque el lenguaje espiritual haya perdido protagonismo en el ámbito cultural. Precisamente ahí reside una de las funciones esenciales del arte: abrir horizontes y formular las preguntas más profundas sobre la condición humana.

Lo ofrecido en esta entrada es un mínimo resumen de la magnífica entrevista de Ana Zarzalejos. Lo mejor es leerla y disfrutarla.

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