La crisis de la identidad masculina: miedo a ser hombre

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La profesora María Calvo lleva más de treinta años investigando sobre temas referentes a la familia, la identidad masculina y femenina, la paternidad y maternidad, el feminismo, la coeducación, la educación diferenciada, la ideología de género y otras cuestiones que tienen como marco de referencia la verdadera masculinidad y feminidad. Entre sus libros se encuentran “Padres destronados”, “La masculinidad robada”, “Alteridad sexual. Razones frente a la ideología de género”, “La mujer femenina”, “Orgullo de madre”, “Hombres y mujeres: cerebro y educación” e “Iguales pero diferentes”. Acaba de publicar -febrero de 2026- un ensayo sobre la identidad masculina con el título La rebelión de los hombres buenos. El subtítulo precisa el tema con absoluta claridad: cómo la masculinidad ha sido robada… y cómo puede rescatarse. El contexto sociocultural ha generado un rechazo hacia la masculinidad -sinónimo según el DLE de virilidad u hombría– de una forma absolutamente injustificada ya que la generación mascualina actual está altamente preparada tanto en el ámbito profesional como en el familiar. Muchos hombres asumen con naturalidad las responsabilidades domésticas y de crianza, al tiempo que continúan contribuyendo al sustento económico del hogar.

La profesora Calvo defiende que los hombres deben conocerse mejor a sí mismos mediante la introspección, aceptando sus errores para alcanzar una auténtica reconciliación personal. Sostiene que el verdadero respeto propio no depende de la aprobación ajena, sino de la fidelidad a la propia identidad, aunque ello implique recibir críticas, ser incomprendidos o ir contracorriente, como le sucedió a Aquiles cuando abandonó el gineceo a pesar de saber que ello le costaría la vida. Como dice el pensador y ensayista Javier Gomá aprendió a ser mortal.

Aquiles frente a Héctor

María Calvo propone la rebelión de los hombres buenos como un ejercicio de su responsabilidad y por el bien de todos, especialmente las mujeres. Nauralmente, como dice la autora, hay hombres malos y violentos pero son una minoría. La mayoría intenta comportarse de forma respetuosa y responsable. Por otra parte, afirma que los problemas específicos de los hombres suelen ser ignorados. Atribuye esta situación, en parte, a la influencia de un feminismo radicalizado que, según la autora, ha difundido una visión negativa de la masculinidad como un elemento tóxico y perjudicial. El problema se manifiesta éntre otros- en los niños varones que ven la masculinidad como intrínsecamente violenta o negativa. De tal forma que se puede generar una gran confusión que perjudique su desarrollo psicológico. La profesora Calvo advierte que este mensaje puede dar lugar a lo que se entiende por «profecía autocumplida», ya que los menores pueden acabar adoptando los comportamientos que se esperan de ellos. La definición de la masculinidad, por tanto, está siendo condicionada por criterios e intereses ajenos a los hombres, especialmente desde determinadas corrientes ideológicas. Esta transformación supone una profunda ruptura antropológica y ética, impulsada mediante el lenguaje, las leyes y algunos organismos internacionales, que presentan como progreso aquellos cambios que en realidad son perjudiciales para la naturaleza humana.

La autora argumenta que la sociedad occidental atraviesa una profunda transformación antropológica que pretende diluir las diferencias sexuales, los límites naturales y los vínculos familiares mediante cambios en el lenguaje, la educación, la concepción de la sexualidad, la reproducción y las relaciones personales. A su juicio, este proceso provoca que muchos hombres renuncien a su identidad masculina para adaptarse a un modelo cultural influido por un feminismo que considera radical y contrario a la masculinidad. Como consecuencia, afirma que numerosos varones experimentan frustración, desorientación e infelicidad, y concluye que la crisis de la identidad masculina constituye uno de los problemas más graves de la sociedad actual.

Frustración en un adolescente varón

Otro argumento clave de este ensayo, es el papel de los padres en el desarrollo de los hijos. Es necesario que la función paterna rompa la dependencia que los niños tienen con su madre. La ruptura hace que los niños se sientan vivos y colocados en la realidad: Por ello, los psiquiatras comparan la labor del padre con la de una «comadrona» que extrae al niño al mundo exterior. Todo hijo ha de ser parido dos veces: una de manera carnal, biológica, por la madre; otra, de forma simbólica o espiritual por el padre que le fuerza a pasar a una zona de incomodidad e incertidumbre. Calvo sostiene que la idea de que las diferencias entre hombres y mujeres son exclusivamente una construcción social ha influido en el ámbito educativo, con efectos negativos acerca de la identidad y del aprendizaje de los alumnos. Existen diferencias biológicas y psicológicas entre niños y niñas que deberían tenerse en cuenta en la educación actual. No pueden ser ignoradas estas diferencias en las aulas. Se critica, por tanto, la incoherencia de quienes apelan a la ciencia para unas cuestiones, como el cambio climático, pero rechazan las diferencias biológicas entre niños y niñas, ignorando la relevancia educativa del dimorfismo sexual. De tal manera que se llega a una escuela que prioriza valores y comportamientos asociados a lo femenino, mientras devalúa las formas de masculinidad al tiempo que desatiende los intereses y necesidades de los niños.

Según los expertos citados, los varones sufren hoy estereotipos y una falta de reconocimiento de sus características propias. La autora del ensayo sostiene que el hombre debe reconciliarse consigo mismo, recuperar su dignidad y autoestima mediante la aceptación de su propia identidad. Defiende que esa aceptación constituye la base para una auténtica libertad personal y propone un movimiento de liberación masculina orientado a que los hombres definan por sí mismos cómo quieren vivir, sin supeditarse a las expectativas de las mujeres ni a estereotipos o exigencias sociales que, a su juicio, degradan la masculinidad. Añade que este camino exige valentía, pues puede acarrear incomprensión y críticas en una sociedad influida por el feminismo radical. La reconstrucción de la familia requiere que el varón asuma plenamente su papel, en beneficio del conjunto de la sociedad. Muchas mujeres rechazan una concepción de sí mismas como víctimas y aspiran a recuperar una relación de complementariedad con los hombres. Se abre paso una nueva generación de mujeres que aspira a desarrollar su proyecto personal con independencia y responsabilidad, celebrando la feminidad sin menospreciar la masculinidad. Estas mujeres confían en su propio esfuerzo para alcanzar sus metas y buscan construir una vida en armonía y respeto mutuo con un hombre, compartiendo valores como el bien, la verdad y la belleza.

En conjunto, el ensayo reúne una serie de planteamientos que invitan a la reflexión y al debate. Aceptarlos o rebatirlos exige, sin embargo, una lectura atenta de la obra y un análisis riguroso de una cuestión de indudable importancia en el contexto sociocultural contemporáneo. No duden en leer el libro. Les gustará y me lo agradecerán.

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